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FILOSOFÍA BIM
EL BIM VS CAD
 

Resulta particularmente curioso intentar explicar el significado de un concepto con el que deberíamos estar familiarizados todos los que tomamos parte del proceso de diseño, documentación y/o ejecución de proyectos arquitectónicos. Lamentablemente la tradición, arraigo y dependencia inexplicable a las aplicaciones CAD convencionales, incrementan nuestro asombro cuando vemos en pleno funcionamiento una aplicación BIM (Building Information Modeling). Esto no debería ser así, especialmente cuando la materia prima de nuestras profesiones es el espacio mismo.

Es importante comprender que la producción de planos para ejecución, en cualquier proyecto, no debería ser el objetivo del diseñador, sino más bien el medio para materializar el diseño mismo. Es indiscutible la ventaja que un políglota tiene sobre el promedio de las personas que manejamos un solo idioma, de inicio, quedamos limitados para comunicarnos únicamente con la gente con la que compartimos el mismo código, conocimiento y experiencia ligüística. En equivalencia, el profesional que domina distintas técnicas alternas como el boceto, las maquetas, los diagramas de flujo, render ó animación virtual, incrementa exponencialmente las posibilidades de éxito y comunicación masiva.

Ahora bien, quien conoce, domina e implementa herramientas tecnológicas efectivas no solo consigue incrementar la productividad y efectividad de sus tareas cotidianas, sino que, en consecuencia, reduce significativamente errores frecuentes que acontecen durante la línea de producción y en el proceso creativo mismo. De acuerdo a una encuesta realizada a los agremiados del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México, el 85% de los despachos de arquitectura y/o profesionales AEC (Arquitectos, Ingenieros o Constructores, p.s.i.), resuelven la documentación de sus proyectos directamente en un producto CAD, el cual no ha dejado de ser una suerte de “restirador electrónico” que propicia y permite el registro de errores de dibujo, interferencias no planificadas e incluso incongruencias constructivas-estructurales severas.

El tema es muy sencillo, el 95% de la venta inmobiliaria de obra nueva se resuelve en etapa de preventa, siendo en muchos casos el motor financiero del proyecto mismo. De esta forma, y dentro de este contexto, es que recientemente ha tenido una proyección comercial el concepto BIM, el cual más que un término, es una filosofía de trabajo. El BIM, a diferencia del CAD, invierte la línea de producción en cualquier etapa de la documentación arquitectónica, constructiva, estructural, mecánica, …, permitiendo la elaboración de los planos de ejecución a partir de los datos inteligentes del modelo tridimensional proyectado por el usuario. Dicho modelo, además de la representación volumétrica, incluye información paramétrica, constructiva y descriptiva de los materiales, procedimientos y mecanismos técnicos-operativos para su correcta ejecución, permitiendo la creación de reportes  y listados de cuantificación que permiten el vínculo hacia sistemas de precios unitarios para resolver el presupuesto, el control y la programación de la obra, así como la verificación del avance de la misma respecto a lo proyectado y lo reprogramado por incidencias no planificadas.

BIM, en consecuencia, no es una definición tecnológica, sino una estrategia de diseño que se apoya en soluciones informáticas con la finalidad de generar información rápida y precisa a través de automatismos que operan sobre un modelo tridimensional inteligente. Cabe mencionar que este proceso no es exclusivo del ámbito arquitectónico, sino que se extiende al resto de las disciplinas complementarias que intervienen en la documentación completa de cualquier proyecto.

En síntesis, una solución BIM incrementará considerablemente las utilidades de una empresa AEC, profesionalizando la nómina de la que actualmente dispone, incrementando la calidad de sus proyecto, reduciendo tiempos de producción, eliminando errores de dibujo que muchas ocasiones se traducen en gastos considerables, convirtiendo en utilidades los gastos en servicios complementarios, pero particularmente, permitiéndole resolver más proyectos en menor tiempo con los mismos recursos y de manera integral. BIM es la forma de convertir a su empresa en un referente competitivo en el sector AEC en el que se desenvuelve.

 

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Fernando Hernández Morales
Director División BIM

T. (+52 55) 5563.6355
fhernandez@ecosoft.com.mx
Skype: ecosoft_cf

 

 
Un sistema BIM promueve las siguientes ventajas competitivas:
 
1.   Reducción considerable en los tiempos de producción. Comparado contra el procedimiento tradicional de un CAD, el BIM favorece la productividad y eficacia del equipo de diseño, permitiendo la integración de proyectistas y dejando atrás el sistema de producción dependiente de los delineantes.
     
2.   EL BIM permite la reducción a cero de errores de dibujo, muchos de los cuales derivan en consecuencia de una mala visualización, pues esta claro que el CAD, al ser una plataforma de dibujo 2D por excelencia, carece de las herramientas necesarias para visualizar y concebir el proyecto en sus tres dimensiones.
     
3.   Con una aplicación BIM es posible obtener impresiones para ejecución, tales como plantas, secciones, alzados, isometrías y detalles constructivos en tiempo real. Basta con generar la volumetría del proyecto para interactuar desde cualquier vista. De esta forma, el usuario BIM está facultado para efectuar cualquier cambio en el proyecto, modificando el modelo 3D y obteniendo vistas para impresión en tiempo real.
     
4.   Gracias a que el modelo 3D generado dentro de una plataforma BIM guarda información constructiva, técnica, volumétrica y lógica, es posible obtener informes para cuantificación de volumetrías, que de acuerdo a los sistemas constructivos empleado, podrán medirse por superficie (m2), volumen (m3), longitud (m), peso (kg) o piezas. Si se cuenta con aplicaciones para resolver la Ingeniería de Costos, es posible vincular los resultados volumétricos con el análisis de precios unitarios, de tal suerte que el presupuesto, el control y la programación de obra no solo podrán aventajarse, sino que además podrán obtenerse y actualizarse en cuestión de segundos.
     
5.   Económicamente, el BIM significa una de las mejores inversiones que puede hacer un despacho de diseño arquitectónico. En el corto plazo, supone ahorros considerables en las partidas presupuestales encaminadas a la subcontratación de servicios complementarios, que la más de las ocasiones son recurrentes por falta de tiempo. El 70% de los despachos de diseño arquitectónico establecidos en México cuentan con una nómina multidisciplinaria que les permitiría solventar labores de cálculo estructural, cálculo energético, cálculo mecánico (instalaciones hidro-sanitarias, clima, gas, …), elaboración de imagen para venta (render, animación, …); sin embargo, el tiempo que significa la documentación bidimensional en una aplicación CAD consume más del 60% del tiempo disponible para la documentación ejecutiva establecida. De esta forma, muchos despachos AEC se ven obligados a subcontratar los servicios de terceros para cubrir estos fines. Con una solución BIM, podría aprovecharse el potencial de los profesionales incluidos en la nómina, lo que no significaría un gasto adicional, para resolver la documentación de estas áreas. Cabe mencionar que en consecuencia, el BIM fomenta la integración del proyecto, reduciendo considerablemente el margen de errores motivados por falta de comunicación o calidad en la misma.
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